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Cosas que no debes hacer en Misa y tal vez no lo Sabías

No llegues tarde
Recuerda que Dios te está esperando para colmarte de Su amor, darte Su perdón y un abrazo; hablarte al oído, decirte lo que necesitas oír… Te ha apartado un lugar en Su mesa, no lo dejes esperando…

No vistas provocativamente
No uses prendas que puedan distraer o provocar (escote, minifalda, shorts, mallas)

No entres sin saludar al Señor
Al llegar persígnate. El está allí, feliz de verte. Agradécele haberte invitado.

No te dé pena hacer reverencia o genuflexión
Si pasas frente al altar, que representa a Cristo, haz reverencia. Si pasas frente al Sagrario, donde está Cristo, haz genuflexión (toca el suelo con la rodilla).

No masques chicle ni comas o bebas 
Sólo se permite agua sola, en caso de necesidad por cuestión de salud.

No cruces la pierna
Se considera una postura poco respetuosa. Que tu cuerpo exprese tu devoción.

No vale que una misma persona proclame la Lectura y el Salmo
Si ves que sólo hay un lector o lectora, ofrécete a leer, porque las Lecturas y el Salmo deben ser proclamados por distintos lectores (dos entre semana y tres en domingos o días festivos, cuando hay Segunda Lectura).

No añadas frases cuando lees las Lecturas o el Salmo. 
No leas las letritas rojas ni digas: ‘Primera Lectura’ o ‘Salmo responsorial’, o ‘Segunda Lectura’. Y al final no digas: ‘ésta es la Palabra de Dios’, porque no es explicación, sino rúbrica divina. Sólo di: ‘Palabra de Dios’. Tampoco digas: ‘respondamos al Salmo’; pues no es recitación, el Salmo es en sí la respuesta a la Primera Lectura.

Nunca recites el Aleluya
No te adelantes a decir; ‘Aleluya Aleluya’. Espera unos segundos, y de seguro alguien lo cantará, y si ni el padre ni nadie canta, omítelo, pero nunca lo recites.

Antes de la proclamación del Evangelio, no te persignes 
Sólo debes signarte (trazar tres cruces pequeñas, en frente, labios y pecho).

No respondas en plural cuando el Credo se hace en forma de preguntas.
Quien preside pregunta en plural: ‘¿Creen en Dios Padre Todopoderoso?’ No respondas: ‘sí creemos’, pues la fe es personal. Responde: ‘sí creo’.

No recojas la colecta durante la Oración Universal.
La colecta se recoge durante la presentación de los dones (cuando todos están sentados y quien preside sirve el vino en el cáliz, bendice a Dios por los dones del pan y el vino, y se purifica las manos).

No te levantes durante la presentación de los dones.
A veces alguien se levanta y por imitación se levantan otros; tal vez al ver al padre levantar el cáliz y la hostia creen que es la Consagración, pero no lo es.

No te arrodilles apenas termine el ‘Santo’.
Hay que esperar a que quien preside la Misa ponga ambas manos por encima del copón y el cáliz y pida al Espíritu Santo que transforme el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo. Ése es el momento de arrodillarse (si hay campanita, es ahí cuando la tocan).

No te sientes durante la Consagración
Si no te puedes hincar, quédate de pie, pero sentarse, a menos que sea por enfermedad o ancianidad, es falta de respeto a Cristo, que se hace presente en el altar.

No digas nada en voz alta durante la Consagración
Hay quien en la Consagración dice en voz alta: ‘Señor mío, Dios mío’, pero distrae a quienes están haciendo su propia adoración en silencio.

No digas en voz alta: ‘Por Cristo, con Él y en Él…’
Es parte de la Plegaria Eucarística y sólo le toca decirla a quien preside la Misa.

No te muevas de tu lugar para ir a dar la paz
Sólo debes dar la paz a quienes están junto a ti, no a los de otras bancas. Tampoco aprovechar para ir a felicitar o dar pésame.

No comulgues si no te has preparado
Debes haber guardado el ayuno eucarístico (no haber comido o bebido nada, ni mascado chicle, una hora antes de comulgar), y no tener pecado grave.

No te formes a comulgar sólo en la fila del sacerdote
Jesús está presente en la Hostia Consagrada, sin importar si lo da el sacerdote o un Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión, que es una persona que ha recibido una preparación especial, ha sido instituida por el obispo, y cuenta con la autorización de la Iglesia para distribuir la Comunión en Misa y llevarla a ancianos y a enfermos.

Después de comulgar, no converses con los demás.
Tras comulgar, regresa a tu lugar y habla con el Señor, al que acabas de recibir. Si no pudiste comulgar, haz una Comunión Espiritual y habla con Él.

Cuando acabó la distribución de la Comunión no sigas cantando
Se debe terminar el canto con la última persona que comulga, para dar tiempo a que haya un silencio sagrado que permita a cada persona entrar en diálogo con Dios.

Que tu celular no sea distracción. 
Al llegar a la iglesia pon tu celular en silencio. No te pongas a textear ni a hablar por el celular, porque te distraes tú y distraes a los demás. Dedica toda tu atención al Señor, que te está dedicando toda Su atención a ti en esta cita de amor que es la Misa.

No desatiendas a tus pequeños.
Enséñalos a disfrutar estar en la casa de su Padre Dios, y a saberse comportar.

No te salgas antes ni igual que como llegaste.
No te pierdas le bendición con la que se te envía al mundo a dar testimonio en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y sal con un propósito nuevo que haya inspirado en ti el Señor, para edificar en el mundo Su Reino de amor.

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Vaticano aprueba milagro y beatificación de la Madre Carmen Rendiles

Vaticano aprueba milagro y beatificación de la Madre Carmen Rendiles

La religiosa es elevada a los altares luego de aprobarse un milagro ocurrido en la doctora Trinette Durán de Branger, el 18 de julio de 2003

“Es una inmensa alegría para toda la iglesia católica de Venezuela, y muy especialmente, para la Arquidiócesis de Caracas, anunciar que el Papa Francisco ha firmado el decreto por el cual se aprueba la próxima beatificación de la Madre Carmen Rendiles Martínez, fundadora de la congregación religiosa Siervas de Jesús. En efecto, el pasado 21 de noviembre fue aprobado un milagro presentado ante la Congregación para las Causas de los Santos, por lo cual será beatificada en el curso del próximo año”.

Así se expresó el Cardenal Jorge Urosa Savino, tras conocerse este 19 de diciembre que la religiosa caraqueña se ha Madre Carmen Rendilesconvertido en la tercera beata venezolana, luego que la Santa Sede estudiara y aprobara, una curación milagrosa “instantánea, perfecta, estable y duradera”, ocurrida en la doctora Trinette Durán de Branger, el 18 de julio de 2003.

El arzobispo de Caracas extendió su alegría y felicitaciones a la Congregación Siervas de Jesús, fundada por Madre Carmen, por el incansable y laborioso trabajo realizado a través de la comisión que lleva el proceso de beatificación y canonización.

“Ha sido un arduo trabajo realizado por la doctora Silvia Correale, postuladora de la causa, la Hermana Rosa María Ríos, vice postuladora, y las superioras generales de la Congregación, entre ellas la actual, Madre María Eugenia Noreña”, apuntó el Purpurado.

“Más adelante brindaremos detalles del proceso, así como la fecha de la ceremonia de beatificación, la cual se dará a conocer muy pronto a todos los venezolanos. Es un momento de mucha alegría para la Iglesia y para los venezolanos”, destacó Urosa.

¿Quién fue la Madre Carmen Rendiles?

Carmen Rendiles Martínez fue una monja venezolana que nació en Caracas el 11 de agosto 1903, y falleció el 9 de mayo de 1977. Llegó al mundo sin uno de sus brazos, el izquierdo; sin embargo, ello no le impidió actuar con normalidad desde pequeña y luego sentirse atraída por la vida religiosa. El 25 de febrero de 1927, entró a una comunidad de origen francés llamada Congregación Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento.

Tenía 33 años de edad cuando asumió como maestra de novicias en Caracas. En 1947, fue nombrada Superiora de la misma casa; y en 1951, es designada Superiora Provincial. En 1950 fundó una casa en San Cristóbal para que funcionara como colegio, y en 1951 sus hermanas comienzan a trabajar en el Seminario Diocesano de San Cristóbal. En 1952 inician labores en Cúcuta; y en 1954, se ocuparon del Palacio Arzobispal y de la Catedral de Caracas, a petición del Arzobispo Rafael Arias Blanco.

En 1955, se pone en funcionamiento el Colegio Belén de Caracas en un terreno donado por un cuñado a Madre Carmen cuatro años antes; y en ese mismo año, en La Punta, Estado Mérida, comienzan las actividades del Colegio Nuestra Señora del Rosario. En 1959, la religiosa donará a la Congregación su casa paterna ubicada en El Paraíso, Caracas, para atender la educación de niñas de escasos recursos.

La nueva congregación venezolana. En tiempos en que estaba la Madre Carmen Rendiles al frente de la Congregación en América, se suscitaron en Francia importantes cambios que no fueron compartidos por las hermanas de Venezuela y Colombia.

Luego de consultar a las religiosas y autoridades eclesiásticas del momento, procedió a guiar el proceso de separación de la comunidad francesa hasta su culminación. Con ello nació la nueva comunidad religiosa de origen venezolano apoyada por el Cardenal José Humberto Quintero, Arzobispo de Caracas: la Congregación de Siervas de Jesús, en el año 1966. Carmen Rendiles fue nombrada Superiora General, cargo que desempeñó con dedicación hasta su fallecimiento, el 9 de mayo de 1977.

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